Whisba es, sin duda, la vinificación más especial y audaz de la bodega Rodríguez Sanzo. Bajo la dirección técnica de Javier Rodríguez, este vino rompe los moldes tradicionales al ser envejecido en viejas barricas que anteriormente contuvieron Whisky. Este proceso único de crianza permite que el vino explore un "nuevo universo sensorial", adquiriendo matices distintivos y una complejidad que desafía los estándares de la viticultura clásica, fusionando el alma del vino con el carácter del destilado.
Temperatura Ideal: Servir entre 16°C y 18°C.
Copa Sugerida: Copa tipo Balloon o Bordeaux de gran cáliz para favorecer la expansión de sus complejos aromas de malta y fruta negra.
Decantación: Se recomienda decantar por al menos 45 a 60 minutos para permitir que el vino se abra y revele todas las capas de su "nuevo universo sensorial".
NOTAS DE CATA
Vista: Presenta un color rojo granate profundo y muy intenso, con una capa alta que denota su potencia y concentración.
Nariz: De una personalidad arrolladora. Despliega una complejidad inusitada donde la fruta negra madura se entrelaza con notas de malta, humo, turba, vainilla y especias exóticas, recuerdos directos de su paso por maderas de whisky.
Boca: Se manifiesta como un vino rotundo y potente. A pesar de su notable robustez y fuerza, sorprende por unos taninos amables y dulces que suavizan el conjunto, convirtiéndolo en un vino sumamente placentero y fácil de disfrutar.
Final: Culmina en un final larguísimo y persistente, con una calidez seductora y un retrogusto que evoca notas de chocolate y cereales tostados.
MARIDAJE
Su carácter potente y su origen singular lo convierten en el compañero ideal para platos de alta intensidad y sabores ahumados. Armoniza magistralmente con carnes rojas a la brasa, carnes de caza, parrilladas con toques de humo y guisos contundentes. Es también un aliado sorprendente para el postre, acompañando chocolates con alta pureza de cacao o tablas de quesos azules y quesos muy curados que soporten su arrolladora personalidad.