Dentro de la mística línea Progreso, el nivel Reserva representa la madurez alcanzada bajo la atenta mirada de "El Guardián" (el búho), símbolo de sabiduría y protección en los viñedos de Mendoza. Este Malbec es un tributo a la paciencia y al conocimiento enológico; tras un cuidadoso periodo de crianza en roble francés, el vino logra una armonía superior donde la fuerza de la fruta andina se funde con la sofisticación de la madera, ofreciendo un perfil clásico, redondo y profundamente elegante.
Temperatura Ideal: Servir entre 16°C y 18°C.
Copa Sugerida: Copa tipo Bordeaux para permitir que la complejidad del roble francés se oxigene adecuadamente.
Decantación: Se recomienda decantar por 30 minutos para despertar sus notas terciarias de cacao y café.
NOTAS DE CATA
Vista: Exhibe un color rojo rubí intenso, realzado por brillantes reflejos violáceos que denotan su casta y nobleza.
Nariz: Despliega una compleja paleta aromática donde convergen ciruelas maduras, cerezas negras y frutos rojos. Su paso por barrica aporta matices elegantes de café, cacao y un delicado velo de vainilla que complejiza el bouquet.
Boca: Presenta una textura sedosa y una estructura impecablemente equilibrada. Su acidez es vibrante y sus taninos son maduros y aterciopelados, garantizando un paso fluido y placentero.
Final: Culmina en un final largo, redondo y muy persistente, dejando un recuerdo de fruta negra y tostados finos.
MARIDAJE
Su perfil estructurado y elegante lo convierte en el compañero predilecto para la cocina de autor y cortes clásicos. Armoniza magistralmente con carnes rojas a la parrilla, como un ojo de bife o un asado de tira, además de platos que incorporen hongos (risotto de funghi) o reducciones de vino tinto. Es también una excelente elección para tablas de quesos maduros y embutidos de alta calidad, donde su sedosidad equilibra la intensidad de los sabores.